viernes, 5 de septiembre de 2008
El Socialismo Europeo (Parte Final)
José Ramoneda, periodista, filósofo y escritor español, en uno de sus artículos de opinión sobre el nacionalismo[1], esboza un par de frases bastante curiosas que pueden darnos un rastro de la visión que posee el individuo y de como este se manifiesta ante o se presente ante el Estado:3. Políticas de reconocimiento social, sin distinguir opción sexual, género o calidad migratoria.
4. Radicalidad democrática.
5. Igualdad política, igualdad de oportunidades y justicia distributiva.
6. Reformismo interno.
7. Y sobre todo conciencia ciudadana.
Es el socialismo europeo una reacción natural ante la invasión global deshumanizada del neoliberalismo. Me atrevería a decir que sí, como lo señala Enrique Gil Calvo[2] en su artículo “El Declive de la izquierda”[3]:
“Lo que Daniel Bell[4] llamó el advenimiento de la sociedad post-industrial ha desintegrado la vieja estructura de clases (antes estratificada en redes de solidaridad colectiva alineadas a uno y otro lado del conflicto industrial entre patronos y asalariados), para fragmentarla en un mero agregado de intereses privados sólo movidos por su individualismo posesivo y consuntivo. Es el nuevo enrichissez-vous[5] que ha convertido a los ciudadanos en competidores arribistas, liquidando su capital social y privatizando la sociedad civil. Y este desclasamiento se ha visto muy potenciado por la llamada globalización, que ha incrementado la flexibilidad laboral y la movilidad ocupacional impidiendo que se reconstruyan nuevos compromisos solidarios”.
Ante este panorama, una reacción social es la única y razonable respuesta para conservar la “comunidad”, eje fundamental del Estado, logro que Europa ha conseguido con la configuración del hoy denominado socialismo europeo, más aun cuando la “clase obrera” como masa homogénea de cambio social dentro del pensamiento de izquierda, ha desaparecido prácticamente con la globalización y la inmigración, hablar a estas alturas de conciencia de clase es prácticamente caminar entre dinosaurios.
[1] Diario “El País” de España, 26 de junio del año 2008.
[2] ENRIQUE GIL CALVO (Huesca, 1946). Es doctor de Sociología en la Universidad Complutense, donde ejerce como profesor titular. Ha obtenido, entre otros, los premios Anagrama y Espasa de ensayo por sus libros Lógica de la libertad (1977) y Estado de fiesta (1991). Es autor además de obras como Prisa por tardar, La era de las lectoras o La mujer cuarteada.
[7] La exogamia es el matrimonio entre personas de diferentes sociedades.
domingo, 31 de agosto de 2008
El Socialismo Europeo (Parte II)
La integración territorial es un factor vital en cada Estado, sobre todo para la concepción socialista europea de finales del siglo XX y principios del XXI. Esta peculiaridad se da porque las estructuras estatales europeas están basadas y construidas sobre el respeto, tolerancia y reconocimiento a las diferentes comunidades que conforman el propio estado, las cuales dentro del esquema de la socialista, tratan conservar su identidad, así como sus propias raíces culturales.Estableciendo una analogía, podemos afirmar con cierto margen de error y osadía, que las estructuras estatales europeas, partiendo desde su propia concepción socialista, poseen un esquema “heliocéntrico” en su conformación básica, donde la idea eje esta basada en un Estado que ocupa el lugar del sol y las diferentes comunidades girando alrededor de este, son los equivalentes a los planetas dentro de un sistema unisolar.
Un claro ejemplo de esta estructura horizontal, donde el arriba y abajo no existe, la podemos observar en España[1] y en Italia[2], donde se respetan obsesivamente la integridad y la identidad cultural de cada comunidad, sin llegar a extremos segregacionistas, lo cual se busca evitar colocando a todos en iguales condiciones. Otro ejemplo se puede palpar en la región flamenca que esta compartida por España, Francia, Bélgica[3] y los Países Bajos, donde también podemos observar estas peculiaridades.
Aunque en formas mas incipientes, al igual que en otras regiones de Europa, en Alemania y Austria, donde las comunidades de inmigrantes, en especial las conformadas por turcos, polacos y rumanos, constituyen un conglomerado comunitario tan fuerte y sólido que tienen activa participación en la vida social, económica y política en los países donde radican dichos grupos humanos, donde tienen el reconocimiento del propio Estado.
El caso de la unilateral independencia de Kosovo[4] es bastante peculiar. Este es un claro referente de la importancia que posee dentro del socialismo europeo la integridad territorial del Estado. Este hecho ha sido entendido no solo como la ruptura de la integridad Estatal que propaga la Europa comunitaria, sino que esta secesión ha sido entendida como la fragmentación del poder europeo, convirtiéndose dicho suceso en un grave referente dentro del proceso de integración europea.Debe de quedar en claro que la tendencia europea no apunta a la consolidación del Estado - Nación o en el reforzamiento de las identidades nacionales exclusivistas, como se podría apreciar a simple vista, al contrario la brújula sólo apunta hacia una política común de convivencia y respeto entre las comunidades que integran el sistema estatal, con miras a un solo sistema de organización, que en este caso es la Comunidad Europea, por lo cual las explosiones separatistas o el nacionalismo segregacionista no estuvieron ni están dentro de la agenda socialista de Europa.
[1] La conformación de las Comunidades Autónomas en España y su independencia estatutaria, tanto legal como política es un claro ejemplo. Una comunidad autónoma es una entidad territorial que, dentro del ordenamiento constitucional del Reino de España, está dotada de autonomía legislativa y competencias ejecutivas, así como de la facultad de administrarse mediante sus propios representantes. La estructura de España en comunidades autónomas se recoge en la Constitución Española de 1978.
[2] En Italia existe otra muestra bastante clara de lo expuesto, esto se observa en el tratamiento de la comunidad italiana en la región norte del país, la misma que goza de ciertos atributos autónomos.
[3] La Comunidad flamenca es una de las tres comunidades con reconocimiento constitucional en Bélgica.
[4] Kosovo es un territorio ubicado en la península de los Balcanes, en el sudeste de Europa. El estatus de Kosovo es motivo de disputa. Serbia considera que Kosovo es una provincia autónoma dentro de su propio territorio, en cumplimiento de la resolución 1.244 de Naciones Unidas. A pesar de dicha resolución, el gobierno serbio no interviene directamente en la administración de este territorio desde 1999, pues al finalizar la Guerra de Kosovo su administración quedó en manos de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo y de la OTAN. El gobierno provisional de Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia el 17 de febrero de 2008 con el apoyo de Estados Unidos y parte de la Unión Europea, aunque Serbia, Rusia, España y otros muchos países ni aceptaron este hecho unilateral ni reconocen a Kosovo como Estado soberano.
lunes, 25 de agosto de 2008
Socialismo Europeo (Parte I)
Por el Tratado de Ámsterdam, aprobado por el Consejo Europeo en junio de 1997, firmado el 2 de octubre de ese año y ratificado por cada Estado miembro, se modificó el Tratado de Maastricht[1] en el sentido de alteración de la estructura política de la UE, debido a la futura ampliación prevista para otros países. Por los problemas ocasionados, el 1 de mayo de 1999, el Tratado de Maastricht fue definitivamente sustituido por el de Ámsterdam.Las Fases de integración económica aplicables a la Unión Europea, técnicamente se dividen en seis etapas:
1. Área de Libre Comercio
2. Unión Aduanera
3. Mercado Común
4. Unión Económica y Monetaria
5 Unión Económica completa
Los márgenes históricos de la integración ya han sido expuestos y con ellos se ha visto que la Unión Europea en las fases de integración económica ha logrado lo que muchos bloques o regiones no han podido lograr, llegar al nivel 4 (Unión Económica y Monetaria), basta con echar un simple vistazo al Euro.
Estableciendo un paralelismo, en América del Norte solo se ha alcanzado el nivel 1 (Área de Libre Comercio). En el teatro Sudamericano, podemos observar que Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, solo han logrado llegar al nivel 3 (Mercado Común).
Por lo cual se puede ver que a diferencia del resto del planeta, sin considerar las nuevas potencias como lo son actualmente China e India, el único bloque de importancia que ha sido capaz de llegar más lejos ha sido el europeo.
Sin embargo no fue nada sencillo poder llegar a dicho nivel, tuvieron que pasar aproximadamente más de 50 años en una continua lucha no solo política y económica, si no también ideológica, social y cultural, para superar aquellas barreras históricas y concebir una nueva visión política e ideológica. Por supuesto, nada de esto se hubiese logrado sin el sustancial cambio en la visión que el ciudadano europeo tiene del Estado.
Hoy en día con la reciente entrada de más países a la Unión Europea se suman total de 27 naciones integrantes, todo un logro a nivel civilización, tomando en cuenta los dos años de historia post cristiana.
[1] El Tratado de la Unión Europea (TUE), conocido también como Tratado de Maastricht por haber sido firmado en la localidad holandesa que lleva dicho nombre, constituye un paso crucial en el proceso de integración europeo, pues, al modificar y completar el Tratado de París (1951), los Tratados de Roma de 1957 y el Acta Única Europea de 1986, se sobrepasaba por primera vez el objetivo económico inicial de la Comunidad y se le daba una vocación de unidad política. Con este Tratado se crea la Unión Europea, que engloba en sí las tres Comunidades Europeas anteriores, aunque con modificaciones sustanciales sobre todo de la Comunidad Económica Europea, que pasa a llamarse Comunidad Europea. Además, se adoptan dos sistemas de cooperación intergubernamental: la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y la cooperación en Asuntos de Interior y de Justicia.
jueves, 21 de agosto de 2008
Socialismo Europeo (Intro)
Los días que siguieron a la caída de Alemania marcaron muchos momentos de incertidumbre para la sociedad europea, ya que después del destructivo conflicto el futuro del continente la conformación política y social del mismo era totalmente incierto.
Durante dicho periodo, la polarización del continente se fue haciendo evidente, del mismo modo la tendencia de cada uno de los regímenes que se encargaron de la dirección de cada nación. Eran tiempos en los cuales cada país, lo desee o no, se veía obligado a tomar partido por uno de los dos bandos vencedores.
Con la conformación de la OTAN[1] y el “Pacto de Varsovia”[2] un frágil equilibrio político, unido con algunas acertadas medidas económicas en determinados Estados Europeos, en aquellos países que resultaron vencedores en la guerra[3], permitiría la concepción de una nueva estructura e idea de Estado.

Desde la formación de la “Cortina de Hierro” [4], la Europa de la post guerra tan solo busco consolidar poco a poco su alianza con los Estados Unidos de América, socios y amigos durante más de veinte años, buscando la ansiada estabilidad y el impulso económico necesario para iniciar la reconstrucción. Aquellos Estados Europeos que apostaron por la hoy extinta Unión Socialista de Repúblicas Soviéticas, también tuvieron como meta la tan esperada reconstrucción.
A partir de 1957, con los primeros intentos de formar una unión de cooperación entre los Estados europeos occidentales el rostro político del continente iba transformarse paulatinamente. La llegada al poder de una serie de gobiernos de tendencia o de plena orientación socialista en algunos casos iba marcar la concepción del Estado, así como las estructuras e instituciones del mismo.
La formación de la Europa comunitaria, seria el primer resultado de esta nueva forma política. En la última década hemos sido testigos del lento cambio de la política europea, paradójicamente, con la caída del muro de Berlín, el cual fue construido a consecuencia de la Guerra Fría [5] entre los bloques, esta nueva concepción de Estado estaba bastante solida, ideas de una generación que pasaron de ser simples premisas ideales a ser medidas de acción bastantes concretas. [2] El Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, llamado habitualmente Pacto de Varsovia, fue un acuerdo de cooperación militar firmado en 1955 por los países del Bloque del Este. Diseñado bajo liderazgo soviético, su objetivo expreso era contrarrestar la amenaza que suponía el establecimiento, en 1949, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
[3] Como a los Estados europeos vencedores, consideraremos básicamente para el presente trabajo al Reino Unido y Francia.
[4] La Cortina de Hierro o Telón de Acero fue una expresión usada por Lutz Schwerin von Krosigk, último presidente de Alemania antes de establecerse la Comisión Aliada de Control en Mayo de 1945, para referirse a la cortina que había caído sobre Europa. A su vez, Winston Churchill la hizo suya en un discurso. El ex Primer Ministro británico la usó para referirse a la frontera, no solo física sino también ideológica, que dividió a Europa en dos después de la Segunda Guerra Mundial.
[5] Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento político, ideológico, económico, tecnológico y militar que tuvo lugar durante el siglo XX entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, liderado por la Unión Soviética.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Hoy durante el mes de Augustus...






