José Ramoneda, periodista, filósofo y escritor español, en uno de sus artículos de opinión sobre el nacionalismo[1], esboza un par de frases bastante curiosas que pueden darnos un rastro de la visión que posee el individuo y de como este se manifiesta ante o se presente ante el Estado:3. Políticas de reconocimiento social, sin distinguir opción sexual, género o calidad migratoria.
4. Radicalidad democrática.
5. Igualdad política, igualdad de oportunidades y justicia distributiva.
6. Reformismo interno.
7. Y sobre todo conciencia ciudadana.
Es el socialismo europeo una reacción natural ante la invasión global deshumanizada del neoliberalismo. Me atrevería a decir que sí, como lo señala Enrique Gil Calvo[2] en su artículo “El Declive de la izquierda”[3]:
“Lo que Daniel Bell[4] llamó el advenimiento de la sociedad post-industrial ha desintegrado la vieja estructura de clases (antes estratificada en redes de solidaridad colectiva alineadas a uno y otro lado del conflicto industrial entre patronos y asalariados), para fragmentarla en un mero agregado de intereses privados sólo movidos por su individualismo posesivo y consuntivo. Es el nuevo enrichissez-vous[5] que ha convertido a los ciudadanos en competidores arribistas, liquidando su capital social y privatizando la sociedad civil. Y este desclasamiento se ha visto muy potenciado por la llamada globalización, que ha incrementado la flexibilidad laboral y la movilidad ocupacional impidiendo que se reconstruyan nuevos compromisos solidarios”.
Ante este panorama, una reacción social es la única y razonable respuesta para conservar la “comunidad”, eje fundamental del Estado, logro que Europa ha conseguido con la configuración del hoy denominado socialismo europeo, más aun cuando la “clase obrera” como masa homogénea de cambio social dentro del pensamiento de izquierda, ha desaparecido prácticamente con la globalización y la inmigración, hablar a estas alturas de conciencia de clase es prácticamente caminar entre dinosaurios.
[1] Diario “El País” de España, 26 de junio del año 2008.
[2] ENRIQUE GIL CALVO (Huesca, 1946). Es doctor de Sociología en la Universidad Complutense, donde ejerce como profesor titular. Ha obtenido, entre otros, los premios Anagrama y Espasa de ensayo por sus libros Lógica de la libertad (1977) y Estado de fiesta (1991). Es autor además de obras como Prisa por tardar, La era de las lectoras o La mujer cuarteada.
[7] La exogamia es el matrimonio entre personas de diferentes sociedades.


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