domingo, 31 de agosto de 2008

El Socialismo Europeo (Parte II)

La integración territorial es un factor vital en cada Estado, sobre todo para la concepción socialista europea de finales del siglo XX y principios del XXI. Esta peculiaridad se da porque las estructuras estatales europeas están basadas y construidas sobre el respeto, tolerancia y reconocimiento a las diferentes comunidades que conforman el propio estado, las cuales dentro del esquema de la socialista, tratan conservar su identidad, así como sus propias raíces culturales.

Estableciendo una analogía, podemos afirmar con cierto margen de error y osadía, que las estructuras estatales europeas, partiendo desde su propia concepción socialista, poseen un esquema “heliocéntrico” en su conformación básica, donde la idea eje esta basada en un Estado que ocupa el lugar del sol y las diferentes comunidades girando alrededor de este, son los equivalentes a los planetas dentro de un sistema unisolar.

Un claro ejemplo de esta estructura horizontal, donde el arriba y abajo no existe, la podemos observar en España
[1] y en Italia[2], donde se respetan obsesivamente la integridad y la identidad cultural de cada comunidad, sin llegar a extremos segregacionistas, lo cual se busca evitar colocando a todos en iguales condiciones. Otro ejemplo se puede palpar en la región flamenca que esta compartida por España, Francia, Bélgica[3] y los Países Bajos, donde también podemos observar estas peculiaridades.

Aunque en formas mas incipientes, al igual que en otras regiones de Europa, en Alemania y Austria, donde las comunidades de inmigrantes, en especial las conformadas por turcos, polacos y rumanos, constituyen un conglomerado comunitario tan fuerte y sólido que tienen activa participación en la vida social, económica y política en los países donde radican dichos grupos humanos, donde tienen el reconocimiento del propio Estado.

El caso de la unilateral independencia de Kosovo
[4] es bastante peculiar. Este es un claro referente de la importancia que posee dentro del socialismo europeo la integridad territorial del Estado. Este hecho ha sido entendido no solo como la ruptura de la integridad Estatal que propaga la Europa comunitaria, sino que esta secesión ha sido entendida como la fragmentación del poder europeo, convirtiéndose dicho suceso en un grave referente dentro del proceso de integración europea.

Debe de quedar en claro que la tendencia europea no apunta a la consolidación del Estado - Nación o en el reforzamiento de las identidades nacionales exclusivistas, como se podría apreciar a simple vista, al contrario la brújula sólo apunta hacia una política común de convivencia y respeto entre las comunidades que integran el sistema estatal, con miras a un solo sistema de organización, que en este caso es la Comunidad Europea, por lo cual las explosiones separatistas o el nacionalismo segregacionista no estuvieron ni están dentro de la agenda socialista de Europa.

[1] La conformación de las Comunidades Autónomas en España y su independencia estatutaria, tanto legal como política es un claro ejemplo. Una comunidad autónoma es una entidad territorial que, dentro del ordenamiento constitucional del Reino de España, está dotada de autonomía legislativa y competencias ejecutivas, así como de la facultad de administrarse mediante sus propios representantes. La estructura de España en comunidades autónomas se recoge en la Constitución Española de 1978.

[2] En Italia existe otra muestra bastante clara de lo expuesto, esto se observa en el tratamiento de la comunidad italiana en la región norte del país, la misma que goza de ciertos atributos autónomos.

[3] La Comunidad flamenca es una de las tres comunidades con reconocimiento constitucional en Bélgica.

[4] Kosovo es un territorio ubicado en la península de los Balcanes, en el sudeste de Europa. El estatus de Kosovo es motivo de disputa. Serbia considera que Kosovo es una provincia autónoma dentro de su propio territorio, en cumplimiento de la resolución 1.244 de Naciones Unidas. A pesar de dicha resolución, el gobierno serbio no interviene directamente en la administración de este territorio desde 1999, pues al finalizar la Guerra de Kosovo su administración quedó en manos de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo y de la OTAN. El gobierno provisional de Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia el 17 de febrero de 2008 con el apoyo de Estados Unidos y parte de la Unión Europea, aunque Serbia, Rusia, España y otros muchos países ni aceptaron este hecho unilateral ni reconocen a Kosovo como Estado soberano.

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